El arquitecto manchego Miguel Fisac lo dejó muy claro: “el ser humano del futuro ha de revalorizar su poder creador”. Pero dijo algo más: “hay que desmenuzar el poder”.
Con esas dos premisas, y ante los actuales paradigmas tecnológicos, surge la necesidad de desmenuzar también los propios medios de creación. Sin embargo, tanto la libertad como el poder de creación requieren redes y ritmos comunes, como expuso Rafael Leoz en su célebre libro “Redes y ritmos espaciales”. Y, aunque pueda resultar paradójico, las estructuras formales homogéneas facilitan la libertad de forma. Así lo demostró también el grupo de arquitectos Archizoom con su proyecto No-stop City.

Plantas teóricas con tramas a distintas escalas del proyecto No-stop City. Archizoom. 1970.
En Livingry Center, basándonos precisamente en referencias arquitectónicas como estas, hemos desarrollado una estructuración espacial propia. Se trata de una interpretación modular y armónica del espacio que nos ha permitido tanto la definición de un nuevo sistema constructivo formado por piezas impresas articuladas (Livingry System) como la generación de un nuevo lenguaje formal para la interacción con gemelos digitales (Gemelo Digital Livingry). En ambos casos el objetivo principal es el mismo: desmenuzar el espacio en sucesivos medios de creación-interacción integrados en un sistema común.
La “Estructuración hiperpoliédrica del espacio” de Rafael Leoz, escultura a la que ya nos hemos referido en ocasiones anteriores, es de todos modos la referencia más evidente. En ella se sintetiza buena parte del conjunto de relaciones numéricas, geométricas y conceptuales que se recogen en esta nueva “estructuración”.

De hecho, podría considerarse que la nueva estructuración no es sino la adaptación de la primera a las necesidades operativas que surgen en el espacio virtual interactivo.
También encontraremos en ella referencias y equivalencias musicales, ya que la estructuración armónica del sistema temperado musical es, conceptualmente, el mejor ejemplo de lo que se pretende conseguir. Es decir, las convenciones que conlleva ese sistema favorecen la interacción entre los distintos intérpretes musicales que participan en la ejecución de cualquier obra musical. De la misma manera, una estructuración equivalente del espacio puede contribuir a un mayor concierto de los agentes implicados en su definición (entendiendo además que el poder de decisión llegue a estar suficientemente “desmenuzado”).
Para una primera aproximación hemos creado una representación gráfica y bidimensional de este nuevo sistema de estructuración espacial. En ella veremos, conjuntamente y en detalle, el marco de relaciones que se establece entre todas sus propiedades (tanto numéricas y geométricas como conceptuales).


Detalle 1. Descomposición armónica vertical, basada en la Serie Amarilla de Rafael Leoz y adaptada a la medida modular de 185 mm. Esta medida determina el desarrollo vertical del sistema y coincide con la altura total de los hexágonos que conforman la red bidimensional vertical. En la parte inferior de la imagen se muestra un fragmento de la red bidimensional horizontal: por un lado, la serie Fibonacci con origen en la medida modular de 16 cm, que es la que determina el desarrollo horizontal del sistema de modulación; por otro lado, una composición basada en distintas combinaciones del módulo cuadrado de 16 cm.
Las distintas alturas de la escala humana inciden en la necesidad de establecer una modulación que pueda ajustarse, mediante múltiplos de una medida modular de referencia, a distintas circunstancias antropométricas (en contraposición a El Modulor, que establecía las medidas ideales de un ser humano arquetípico).



Si bien algunos de los conceptos que se indican en los textos adjuntos a las imágenes nos remiten a temas ya tratados en este blog -tal es el caso de los “hipercubos interactivos”- será preciso complementar dicha información con aclaraciones que iremos añadiendo en las siguientes entradas.
Permanezcan atentos/as.